La mayoría de los individuos que hoy somos adultos cuando fuimos a la escuela sufrimos algún tipo de abuso por parte de nuestros compañeros, aunque esta manifestación hoy ha cambiado de nombre y hoy se conoce como “bullying” vocablo que procede del ingles y que significa, ser tirano o brutal. Este tipo de acoso se origina en una relación asimétrica de poder donde un grupo abusa de este poder en contra de otro bajo el amparo de quienes son testigos de estos hechos y callan. Esta situación puede suceder en cualquier lugar como los baños, el patio de juegos, los pasillos llenos de personas y en el transporte público. Recordemos que el agredido siempre sentirá que se encuentra solo en el mundo y que no hay nadie quien pueda defenderlo, por eso es importante y clave la participación del profesor quien debe intervenir inmediatamente para impedirlo ya que esto no es un juego asi que inmediatamente debe reportar el incidente a la dirección del establecimiento para que se analicen los hechos, se establezcan las causas y se busque una solución que permita evitar que la situación vuelva a ocurrir. Aquí es importante considerar que no es recomendable realizar una reunión conjunta con el acosador y el acosado, pues sería vergonzoso e intimidaría enormemente al estudiante que ha sido objeto del abuso aunque si es necesario hacer participar la comunidad educativa en la generación de una estrategia que permita prevenir o intervenir en esa situación de acoso ya que si no se actúa inmediatamente este tipo de comportamiento queda impune o silenciado. Si somos padres debemos buscar siempre en nuestros hijos signos de alarma: ropa desgarrada, temor a ir a la escuela, disminución del apetito, pesadillas, llanto o depresión y ansiedad general, si llegamos a descubrir que nuestro hijo es objeto de acoso, no debemos dejar lugar a la pasividad o el temor, debemos procurar que nuestro hijo vea que estamos comprometidos con el que lo valoramos y lo queremos. Nunca debemos tomar represalias contra los acosadores sino acudir directamente con la institución fijándole un plazo adecuado de espera después del cual presentará los antecedentes a instancias superiores. Seguramente su hijo se sentirá abrumado, deprimido o ansioso, tendrá problemas en la escuela o con sus amigos producto del acoso que está sufriendo, un psicólogo puede ayudarle a adquirir confianza en sí mismo, tome en cuenta que no le sirve responde a la violencia con más violencia, lo primero es protegerse de ella y luego arrancarla de raíz pero esto es un esfuerzo que involucra al colegio. Aconseje a su hijo a evitar lugares solitarios o desprotegidos o estar siempre acompañados en los momentos de interacción con las personas que le están causando problemas. No legitime la violencia en casa, recuerde que los niños imitan las formas de comportamiento que adoptan sus padres, si el chico está expuesto a un comportamiento agresivo o a un entorno demasiado estricto en casa el niño será más propenso a ser un acosador ya que aun ignora los signos sociales y el daño que está haciendo, usted tiene la responsabilidad de hacerle saber a su hijo que intimidar a otros puede acarrear consecuencias legales.

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