Ya me lo había dicho en una ocasión Lorenzo Servitje en una comida de navidad en el Centro Social Gota de Leche cuando le pregunte si en verdad pensaba que Andrés Manuel López Obrador era un “peligro para México”, sin poder ocultar su sonrisa, puso su mano sobre mi hombro y me dijo: yo he pagado para que eso se diga porque si el señor llega al poder voy a perder mucho dinero… Fue entonces cuando comprendí que detrás de cada gobernante hay uno o varios padrinos secretos que de alguna manera reciben muchos beneficios una vez que ha pasado la elección, honestamente hipotético lector le pregunto ¿cree usted que la bestia sea capaz de morder la mano de quien le dio de comer? Si bien es cierto que la Constitución establece en su artículo 31 que es obligación de los mexicanos contribuir para los gastos públicos, los grandes corporativos que tienen enormes ingresos y utilidades fabulosas pueden pagar especialistas en “ingeniería fiscal “y abogados que litiguen contra el SAT, para evitar contribuir “de manera proporcional y equitativa” a los gastos públicos. Según el nuevo gobierno la reforma hacendaria es impostergable ya que de ella depende el acceso universal a los servicios de salud, la puesta al día del sistema educativo, el seguro de desempleo y el sistema nacional de combate a la pobreza. Y yo me pregunto querido e hipotético lector ¿si la reforma hace falta para atender los reclamos sociales y detonar el crecimiento, porque los poderosos grupos empresariales eluden el impuesto sobre la renta? ¿Qué hay con las devoluciones que cada año decreta la SHCP y que benefician a unos cuantos? ¿Y los regímenes especiales de los que gozan varias ramas de la actividad económica? ¿Por qué existe la cancelación de créditos fiscales a partir de facultades legales pero indebidas de la autoridad hacendaria? ¿Qué hay de la tolerancia de las autoridades respecto a prácticas ilegales como el comercio informal y lo que conlleva: la piratería y el contrabando, que afectan severamente al sector productivo y no pagan impuestos? Soluciones hay muchas y no solo una como nos quieren hacer pensar, no creo que exista un país en el mundo en el que el gobierno disponga de suficientes recursos para atender las necesidades de sus ciudadanos o para impulsar los proyectos de su clase gobernante, ni si quiera en Estados Unidos, Pero en México la distancia entre los recursos públicos y las necesidades de la población es mayúscula debido a que se malgastan los escasos recursos con demasiada torpeza y todos los días los medios de comunicación informan sobre los privilegios que sin recato alguno, se autoasignan los funcionarios de los tres Poderes y de los tres órdenes de gobierno. En estos días querido lector escuchara con frecuencia sobre los contenidos de esta reforma que suele limitarse a la aplicación del IVA a medicinas y alimentos. Como dice mi maestro: “Esto es México”…
Ya me lo había dicho en una ocasión Lorenzo Servitje en una comida de navidad en el Centro Social Gota de Leche cuando le pregunte si en verdad pensaba que Andrés Manuel López Obrador era un “peligro para México”, sin poder ocultar su sonrisa, puso su mano sobre mi hombro y me dijo: yo he pagado para que eso se diga porque si el señor llega al poder voy a perder mucho dinero… Fue entonces cuando comprendí que detrás de cada gobernante hay uno o varios padrinos secretos que de alguna manera reciben muchos beneficios una vez que ha pasado la elección, honestamente hipotético lector le pregunto ¿cree usted que la bestia sea capaz de morder la mano de quien le dio de comer? Si bien es cierto que la Constitución establece en su artículo 31 que es obligación de los mexicanos contribuir para los gastos públicos, los grandes corporativos que tienen enormes ingresos y utilidades fabulosas pueden pagar especialistas en “ingeniería fiscal “y abogados que litiguen contra el SAT, para evitar contribuir “de manera proporcional y equitativa” a los gastos públicos. Según el nuevo gobierno la reforma hacendaria es impostergable ya que de ella depende el acceso universal a los servicios de salud, la puesta al día del sistema educativo, el seguro de desempleo y el sistema nacional de combate a la pobreza. Y yo me pregunto querido e hipotético lector ¿si la reforma hace falta para atender los reclamos sociales y detonar el crecimiento, porque los poderosos grupos empresariales eluden el impuesto sobre la renta? ¿Qué hay con las devoluciones que cada año decreta la SHCP y que benefician a unos cuantos? ¿Y los regímenes especiales de los que gozan varias ramas de la actividad económica? ¿Por qué existe la cancelación de créditos fiscales a partir de facultades legales pero indebidas de la autoridad hacendaria? ¿Qué hay de la tolerancia de las autoridades respecto a prácticas ilegales como el comercio informal y lo que conlleva: la piratería y el contrabando, que afectan severamente al sector productivo y no pagan impuestos? Soluciones hay muchas y no solo una como nos quieren hacer pensar, no creo que exista un país en el mundo en el que el gobierno disponga de suficientes recursos para atender las necesidades de sus ciudadanos o para impulsar los proyectos de su clase gobernante, ni si quiera en Estados Unidos, Pero en México la distancia entre los recursos públicos y las necesidades de la población es mayúscula debido a que se malgastan los escasos recursos con demasiada torpeza y todos los días los medios de comunicación informan sobre los privilegios que sin recato alguno, se autoasignan los funcionarios de los tres Poderes y de los tres órdenes de gobierno. En estos días querido lector escuchara con frecuencia sobre los contenidos de esta reforma que suele limitarse a la aplicación del IVA a medicinas y alimentos. Como dice mi maestro: “Esto es México”…

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