El pasado viernes 13 se septiembre como si se tratara de la consecuencia de tan funesta fecha, las autoridades tanto del D.F. como de las fuerzas federales llevaron a cabo el desalojo de los maestros que sin que pudiera ser de otro modo, repitieron el mismo ritual de cada 15 de mayo, en que las secciones magisteriales de aquí y allá se congregan puntualmente en esta ciudad capital y reproducen las mismas tácticas de combate: marcha, plantón y exigencia a quien ni los ve ni los oye, lástima… Las causas de su lucha son válidas, son legítimas, pero siendo sus demandas tan justas y tan marginado el maestro, ¿por qué esa falta de habilidad mental a la hora de crear estrategias válidas y efectivas? ¿Por qué esa falta de memoria histórica? Según dice la literatura; se vienen haciendo estrepitosas movilizaciones desde fines de los años 50s sin que con ellas se lograran generar grandes logros. La misma noticia de aquel entonces se puede repetir como si fuera una copia fotostática cambiando la fecha de hoy o del año próximo: “Ante el temor de ser desalojados de la plaza de la constitución, los maestros colocaron trincheras con bultos de arena y estructuras metálicas frente al Palacio Nacional”. Unas horas después la mayoría había regresado a sus lugares de origen con las manos vacías ¿Y? ¿Cuál fue el resultado más allá de la cárcel para sus dirigentes? Después de esta revisión de hechos es casi inevitable que nos preguntemos, ¿Qué nos falta?, ¿En que hemos fallado?, ¿Por qué pareciera que el gobierno ya nos tomo la medida? Y perdonando la curiosidad, mis hipotéticos lectores: ustedes, durante los casi ocho meses que van del año, ¿cuántos libros llevan leídos? ¿Cuántas horas han dedicado a la lectura? no a un libro de “superación personal” o de “desarrollo humano”, donde los que aconsejan van a tener el castigo de quienes aconsejaron a Moisés ¿Cuántas horas alimentaron su espíritu con un libro? ya que son los libros los que lo robustecen y lo enfilan a lo más preciado del hombre que es el conocimiento, por cuanto leemos y asimilamos lo leído somos idealistas, pero nunca pasaremos de mediocres por la acción de ese opio que el sistema de poder, con objeto de mantenernos dóciles, mansos y domesticados, nos inocula desde la pantalla de televisión. Por qué permitimos que llegara al poder semejante gobierno, por qué permitimos que nos lo impongan; por qué lo aceptamos y lo soportamos; por qué, debatiéndonos en tan mortificante crisis global, recurrente, nos mostramos negados para el ejercicio de pensar, en el cual podríamos ejercer la autocrítica y crear estrategias y tácticas que nos llevasen a darnos un gobierno aliado al que obedecer como sus mandantes. ¿No está ahí, mis queridos lectores, la explicación del por qué nos hemos estancado en el puro reniego, la pura exigencia, la pura mega-marchita y los plantones en el zócalo? Este es México, al que con todo el desenfreno que nos permitieron nuestras gargantas coreamos ¡Viva México! Piénselo, los mediocres son temerarios, y no les preocupa ponerse en evidencia como ignorantes ya que “piensan” con cabeza ajena porque sólo repiten opiniones y conceptos que escuchan en los diversos medios de condicionamiento de masas. Uno de los cuales es ese personaje de triste memoria que fue presidente de nuestro país y hoy solo es una tragicómica figura de la picaresca política, que se nos ha convertido en el rey de las burlas causando lástima y vergüenza ajena. Sí, me refiero a Vicente Fox que a todo lo largo de su sexenio se permitió la desmesura de llenarse la boca con citas de libros que evidenciaba no haber leído...

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