EL FUTBOL

El fútbol hipotético lector es un espectáculo para las masas que sólo aparece cuando una población ha sido ejercitada, regimentada y deprimida a tal punto que necesita cuando menos una participación imaginaria en las proezas donde se requiere fuerza y habilidad, a fin de que no decaiga por completo su desfalleciente sentido de la vida. Las clases altas practican personalmente el deporte y las clases bajas están reducidas al espectáculo pasivo que los entrena para la dependencia, la pasividad, la permanente minoría de edad mental. Esa fascinación y ese abandono de sí mismo que el fútbol ejerce sobre amplias masas populares cumple una función de compensación simbólica que los capitalistas utilizan como medio de adiestramiento gregario y control psicológico de las masas a través de sus reflejos condicionados. “Ganamos, anotamos un gol”, cuando la inmensa mayoría rara vez toca un balón ya que el aficionado es el espectador pasivo que participa desde las gradas a cuyos partidos asiste enajenándose en el jugador profesional, al que eleva a la categoría de ídolo. Separado de la experiencia real, el fútbol se convierte en un símbolo abstracto y lejano, en una deformación caricaturesca de la comunicación interhumana, que ejerce una poderosa fascinación y dominación sobre el espectador pasivo. El fútbol constituye para los regímenes reaccionarios un medio de despolitización de las masas, un señuelo para alejar a la juventud de las ideologías. La comunicación espontánea que se produce en el fútbol es del tipo de las multitudes instantáneas que se forman en ocasión de un linchamiento, y no es de extrañar que muy frecuentemente termine en violencia. De súbito, desde las galerías, rompen a rodar las pasiones crispadas, las imaginaciones de fuerza de los insultos, los frustrados deseos semanales, y la multitud de los partidarios sugiere de pronto la imagen de un viejo decrépito que se exaspera en sus vanos esfuerzos por poseer a una adolescente. La verdadera pasión es fría, el entusiasmo, en cambio, es por excelencia el arma de los impotentes. Por cuanto a los comentaristas de radio, TV y prensa escrita tienden a acentuar el carácter estético del fútbol hablando de estilos y técnicas, que solo intentan crear una cultura basada en valores irrisorios para uso de esas masas a las que no se les permite tener acceso a la cultura. Hacen un serio estudio de algo de lo que nada hay que comentar, aparte de algunas elementales reglas de juego. Pero el fútbol es rey, dios, dictador, negocio, enfermedad, enajenación, manipulación y política. Estimado lector, el fútbol es un deporte maravilloso, reduce el riesgo de muchas enfermedades graves y la promoción de una vida larga, además de que puede ayudar a reducir el estrés y aumentar la salud física y mental, ademas de ser divertido ya que ofrece algo que es mucho mejor que trotar de forma monótona y ademas de eso practicar sus habilidades sociales ya que inevitablemente se conocen otras personas de diferentes orígenes y culturas, jugar al fútbol significa trabajar en equipo, experimentando los altibajos, apoyar y ayudar a otros. Le enseña a pensar en términos más amplios, donde los objetivos personales se ven arrinconados por las metas del equipo construyendo un espíritu de trabajo en equipo. ¿Comprende ahora porque nos conviene que el fútbol deje de ser un espectáculo de masas y convertirse en un deporte que todos deberíamos practicar? ¿Qué sentido tiene permanecer sentados viendo como otros lo disfrutan y todavía pagar por ello?, piénselo; el fútbol espectáculo florece en comunidades urbanas donde el ser humano corriente lleva una vida sedentaria y no tiene muchas oportunidades para la labor creadora, pero en una sociedad donde la gente puede desarrollar libremente todas sus posibilidades deportivas y el fútbol se practica se construye una sociedad plural con valores éticos de solidaridad, compañerismo e igualdad de condiciones para todos…



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