Enrique Peña Nieto como hoy lo conocemos se cocino cuidadosamente desde pequeño. A los 13 años de edad, cuando la profesora le preguntó que quería ser de adulto él respondió: “Yo voy a ser gobernador del Estado de México”. Años despuésse graduó en la Universidad Panamericana del Opus Dei, con una tesis a la que titulo: El presidencialismo mexicano y Álvaro Obregón, es importante destacar que entre las dedicatorias estaba una a su tío, Arturo Montiel: “Por su ejemplo de tenacidad y trabajo”. Ya como gobernador se dice que sus 500 Compromisos firmados ante notario no son logros tan importantes ya que la mayoría son obras que ya estaban previstas antes de que llegara al poder y muchas son pequeñas. Lo que podemos esperar a lo largo de los seis años que durara su mandato es que siempre seguirá el guion ya que es un político rígido, poco hábil para improvisar y debatir o hacer lo que no tiene anotado enfrente. Siempre sigue el libreto y no se sale de él y cuando lo hace resbala. Por eso se lo tienen prohibido, eso sí, hay que reconocerle que es muy obediente, muy disciplinado, sus asesores son todo para él, no improvisa, es un político de escenarios preparados y controlados. Le gustan los grupos ochenteros como ABBA, las canciones románticas de Celine Dion; mata por unas quesadillas; usa relojes Victorinox Swiss Army y loción de Carolina Herrera; prefiere los productos de Clinique para el cuidado del rostro y la piel, y Un ángel enamorado es de sus películas favoritas. Vamos, esta entrenado y educado para gobernar a la manera priista del siglo XX. Es un personaje muy bonito que manda el siguiente mensaje: “existen un hombre guapo y una actriz famosa que están construyendo su amor y nosotros, los ciudadanos, debemos cooperar para que sean felices”.
Extracto del libro los suspirantes editado por Jorge Zepeda Patterson y escrito por Ignacio Rodríguez Reyna.

No hay comentarios:
Publicar un comentario