Oliver Wendell Holmes Jr. y Louis Brandeis, famosos juristas estadounidenses pusieron en tela de juicio la llamada libertad de expresión ya que no todos los individuos tienen la capacidad de distinguir qué ideas son verdaderas, falsas, o r...elativas. En la actualidad esta libertad trae como consecuencia que cualquier idea cabe en el mercado de ideas corriendo el riesgo que unas ideas tengan mayores medios de difusión y se impongan sobre otras, al margen de la verdad. En la obra "On Liberty" de 1859 John Stuart Mill argumentó que "... debe existir la máxima libertad de profesar y discutir, como una cuestión de convicción ética, cualquier doctrina, por inmoral que pueda considerarse", aquí se puede observar lo que se conoce como el principio de daño, que debería ser una limitación a la libre expresión. Desde el surgimiento de las economías de intercambio los dos sistemas económicos contrapuestos tanto el capitalista como el socialista, han tomado como suya la bandera de la libertad de prensa, por lo que han diferido en los criterios de generación y asignación de los medios de comunicación que serían necesarios para su existencia. En casi todos los países donde no hay un sistema democrático, o donde éste tiene serias deficiencias el concepto de libertad de expresión es extremadamente problemático ya que la prensa se rinde al dinero, se arrodilla al poder y miente profesionalmente renunciando al interés público y traicionando a la verdad, atacando al norte y al sur, al este y al oeste, a la izquierda y a la derecha; según el gusto del cliente. En México hace algunos años solo bastó que un candidato, no fuera el favorito de la prensa vendida y se despuntara en las encuestas, para que se desatara la furia de una maquinaria de embuste, engaño y difamación contra el aspirante. Hoy he llegado a la conclusión de que a esos periodistas les importa un bledo las normas elementales del ejercicio periodístico como el equilibrio, la buena fe, la transparencia y la lealtad a la verdad. Con el paso del tiempo nos han vendido la idea de que la libertad de expresión es poder quejarse en las calles y caminar con pancartas protestando contra un gobierno que “ni los ve ni los oye” como dijera de forma socarrona el entonces presidente de México Carlos Salinas en alusión a los miembros del PRD, después de que lo abuchearon en un informe de gobierno en la Cámara de Diputados. En nombre de la libertad de expresión mi país está lleno de cierto tipo de programas que se caracterizan por su mala calidad de forma y contenido, en los que abunda la vulgaridad, el morbo y, a veces, incluso la obscenidad y el carácter pornográfico, la televisión se lejos de ser una aliada de la educación, de la cultura, de la libertad y de contribuir a mejorar el nivel de convivencia entre los ciudadanos se ha convertido en el origen de juicios paralelos, presunción de culpabilidad; mentiras, bajos instintos, calumnias, morbo y amarillismo. En un circo mediático en el que los famosetes de la moral se prostituyen sin rubor ante las cámaras, por un minuto de gloria mediática sin rigor, sin investigaciones serias y sin la más mínima ética. No quiero que se confunda amable lector, yo no estoy en contra de la libertad de expresión, solo pienso que no nos la han vendido como se debe, pues cuando se ofrecen programas y series de calidad la gente responde firmemente. El día que el público tenga el mando gracias a una mejor educación podría exigir mejores contenidos logrando una mejor participación de la televisión, junto a la escuela, la familia y la Universidad para la formación de ciudadanos más libres, más cultos y mejor informados.
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