IMPOSICIONES

Mientras disfruto un delicioso café colombiano enciendo el televisor para pasar con el mando a distancia a través de cada uno de los canales y al pasar por los nacionales una que otra vez tratan de engatusarme con esa publicidad de corto plazo que se refiere a las reformas que imponen a nuestro país los Estados Unidos por medio del nuevo gerente con domicilio temporal en Los Pinos, reformas tan lacerantes como la privatización de la educación, es decir su conversión en mercancía, su sumisión bajo los dictados del Banco Mundial por medio de la imposición y la creciente subordinación a los intereses particulares, sobre todo del capital privado y las grandes tendencias retrógradas observables actualmente en la transición de la identidad nacionalista latinoamericana cuyo norte es Estados  Unidos.     Y qué decir de la reforma energética que desde ahora provoca zozobra, desconfianza y descontento en casi todos los sectores de nuestro país, desde los 80s el objetivo era atar a México a esas reformas que se han reducido considerablemente los salarios y enriquecido a un pequeño sector de la población y a los inversores extranjeros.    A México se le ató con obligaciones contractuales y aquí se festejo como un triunfo del libre mercado, mientras que los salarios han caído más de un 25 % desde el primer año del TLC.    En los años 90 el modelo neoliberal emanado del Fondo Monetario Internacional y apoyado por el Banco Mundial  ha rebasado con mucho el significado tradicional del término libre comercio y  hoy significa no sólo y no tanto comercio, sino la proyección global de una estrategia de dominación imperialista que utiliza el neoliberalismo como su modo de ser, pero que se ramifica y extiende, constituyendo un verdadero paquete integrado.   A cambio de sus préstamos,  Fondo Monetario Internacional impone la “liberalización”, una economía abierta a la penetración, control de los Estados Unidos y recortes agudos en los servicios a la población afirmando aún más el poder en manos de las clases opulentas y los inversionistas extranjeros dividiendo a la  sociedad en tres niveles clásicos del Tercer Mundo: los super-ricos, una clase relativamente cómoda que los sirve, y una masa enorme de gente empobrecida que sufre.     Las privatizaciones y el desempleo causados por las reformas del mercado ofrecen a las empresas una mano de obra barata, educada y fácil de explotar y cuando los obreros  insisten en sueldos, prestaciones y vacaciones, se les amenaza.    Ese es el sistema del Fondo Monetario Internacional para poder explotarnos fácilmente.   Estimado lector, le ruego que estudie cada una de las reformas propuestas por el presidente del país, medite seriamente y no se deje engañar por la pantalla chica, combatamos de frente esa terrible enfermedad que es la ignorancia…





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